Opinión : EL MALDITO PROMEDIO

El sistema de promedios, tras algunas pruebas, fue instaurado definitivamente en 1983. Algunos dicen que la razón era salvar a los equipos grandes del descenso, que venían haciendo malas temporadas y temían al fantasma del descenso de San Lorenzo, que había perdido la categoría en 1981, sin embargo, el objetivo de esta nota no es indagar acerca del pasado, sino describir un poco este sistema injusto y poco útil que nos ata a las calculadoras y nos hace sufrir más de lo necesario.

El funcionamiento, a simple vista, es muy fácil de entender y de aplicar. Paralelamente a la tabla propia de cada torneo Final o Inicial, que en otros momentos supo ser Apertura y Clausura o Nacional y Metropolitano, se confecciona una que toma en cuenta los puntos obtenidos en la temporada corriente y las dos anteriores, y los divide por la cantidad de partidos disputados en ese tiempo, dando como resultado un coeficiente dentro del intervalo de 0 a 3: los 3 peores ubicados en esta tabla descienden a segunda.
¿Qué sucede con los equipos recién ascendidos? Acá empezamos con la primera injusticia. Como, obviamente, no se pueden computar en Primera División los resultados de la B Nacional, los nuevos equipos de la categoría solo dividen por 1 temporada, es decir, a la tabla del descenso solo van a parar los puntos de la temporada corriente y se dividen por 38 (la suma de los dos torneos). Esto causa que, primero, estén obligados a pelear el descenso desde la primera fecha hasta cerca del final del año, ya que al dividir por tan poco, nunca estén a salvo. Cuando estos equipos ganan, suben mucho en la tabla del promedio, pero cuando pierden, la caída es aún mayor, y más aún si pierden varios encuentros seguidos.

Un ejemplo práctico: actualmente, Rosario Central, recién ascendido, cuenta con 48 puntos y a falta de 5 partidos para el cierre de la temporada, se encuentra aparentemente fuera de peligro alguno con el descenso, nadie lo tiene en cuenta entre los equipos que luchan por la permanencia. En el hipotético y catastrófico caso de que pierda los 5 partidos que tiene por delante, quedaría con un promedio de 1,26, con el que probablemente descendería.

Otra cuestión a tener en cuenta es que con este sistema, los jugadores terminan pagando por los rendimientos de otros que vistieron la misma camiseta quizás 3 años antes. Si el equipo X venía de ser campeón y luego salió último, no pasa nada (además de que echen al técnico), pero unos añitos después, cuando las buenas temporadas dejen de computar, el equipo estará en aprietos y serán los jugadores de ese momento los que deberán bancarse la presión y sufrir el calvario de los promedios. Son muchos los casos de planteles que andan bien, tienen muy buenos resultados, al punto de pelear por la punta, pero terminan sufriendo las temporadas anteriores. En el Clausura 2012, Tigre llegó a la última fecha con chances de ser campeón y también de perder la categoría o jugar la promoción. Ahora mismo, Colón esta a 3 puntos de la zona de descenso y al mismo tiempo está puntero, y esto se debe a que en los torneos anteriores tuvo pésimos papeles y mereció perder la categoría. ¿No sería más justo que el sistema sea como en Europa y en otras ligas, que desciendan los 3 peores en la tabla general de 1 temporada?
 
Saliendo un poco de la justicia o no del promedio, pensemos en lo que el sistema provoca. Al tener equipos que dividen de manera distinta y muchas variantes, hay que hacer muchas cuentas y, quierase o no, el descenso termina siendo algo agónico, cosa que no debería ser. Esto, sumado a las presiones de la gente (provocadas en parte por esto mismo) termina generando climas hostiles e impidiendo el normal desarrollo de proyectos deportivos. ¿Cómo puede trabajar tranquilamente un técnico al comienzo de una temporada nueva si desde el primer momento se encuentra apretado por el descenso por malos resultados del equipo, con otro entrenador y quizás otros jugadores? Con el sistema normal, la permanencia depende pura y exclusivamente del trabajo de esa temporada, y no es tan dramático como sí ocurre acá: se entiende perfectamente que el descenso es una circunstancia del deporte, que siempre tiene que haber algunos que pierdan la categoría, y centran sus fuerzas en volver.

Fuente : DAVID KREIMER  

http://www.pasionfulbo.com/2014/05/el-maldito-promedio.html

 

 

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